.- Supongo que le has dado tu permiso para colocar un hechizo antiguo en ti, hermano-. dijo con una pequeña sonrisa. Levantándonos después de saludarlo cortésmente, Daniel y yo lo mirábamos con asombro. Pensar que nos había estado espiando desde antes y no nos habíamos dado cuenta. .- No puede ser. Hablándole casualmente al segundo príncipe, y luego haciéndolo vomitar por algún hechizo desconocido, vaya que eres desvergonzada. No, mas que eso. Mucho mas-. contraria a sus palabras, su cara llevaba una expresión interesada y mas bien liviana. Su tono de voz no parecía estar tratando de culparme de nada. Mas bien, parecía simple interés. Siendo discreta, decidí mostrarle lo mismo que Fionn. Arrodillándome de nuevo, mis ojos se fijaron en el desde el suelo, dandole a entender mi pasividad.

