Toqué la puerta tres veces y abrió. –Alguien puede verla–Dijo. –¿Puedo entrar? Se quitó del medio. Entré y él cerró la puerta. –¿Sabe el riesgo que corre viniendo aquí? Eugenio está allá afuera pendiente de cada movimiento que da y esto podría provocar su furia. –¿Hacia ti? –Yo no temo por mi Virginia. –Se paró justo frente a mí y me miró no sé si molesto o preocupado–Crees que puedes manejar a esa gente pero no es posible. Ese…niño, Virginia, está loco por hacerte su esposa, quiere vivir junto a ti la historia de vida feliz y criar tus hijos, tocarte ¿viste como te miraba? Yo vi como te ponía la mano sobre la tuya y como se proponía como el mejor marido que puedas encontrar. No conocía esto de él. De hecho conocía muy poco de él, Y esto también me gustaba. –Yo siempre supe que le

