Sé que como siempre, anunciaron la aparición del carro justo cuando rodó sobre la tierra. De regreso a esta casa, venía hecho nervios. Ella seguramente había charlado sobre nosotros a sus padres, a sus hermanos, a alguien de la casa que me vería con complicidad por el solo hecho de haber compartido con ella la cama. A estas alturas, yo estaba convencido de que la chispa entre nosotros era inevitable. De hecho no creí que existiera algo como lo que creció dentro de mí por ella y tampoco creí que ella se desatara de esa forma frente a mí. Si ninguna vergüenza y con los mejores besos que en mi corta pero amplia experiencia había recibido. Noche tras noche e inclusive al alba me preguntaba qué era lo que ella veía en mí. Pero después, en cuanto la encontraba, olvidaba mis cuestio

