4. ESTRATEGIAS

972 Palabras
4. ESTRATEGIAS Cuando Byron cruza por los pasillos los demás murmuran a sus espaldas. Byron lo sabe, no le importa, se ha acostumbrado. En la práctica de defensa uno, es pareja con Drein. Y Drein usa toda su fuerza contra él, pero Byron no quiere dejarse ganar, le falta fuerza, pero es sumamente ágil y supera con elegancia y gracia cada uno de sus ataques. Drein, al ver que pronto va a ser superado le habla en voz baja. —Hey, mentis. No estás a mi nivel, perdedor. Y comienza a olvidar las reglas, trata de golpear sus partes sensibles, pero Byron no se deja intimidar y devuelve el golpe bajo, llamando la atención de todo el mundo. Drein chilla de dolor. El entrenador se da cuenta de lo que ha pasado. —Knight, queda fuera. Por faltar a las reglas quedas suspendido de las prácticas hasta que aprenda de memoria las reglas. Byron quiere decir algo a su favor, pero si lo hace solo empeoraría su situación. —Esto es injusto... —su ego está dolido. Drein, le mira con burla. Byron siente ira. ¿Cómo pude caer en una trampa tan burda? En ese momento un calor intenso, abrazador comienza a subirle desde los pies. Pero… Ese calor no es algo normal. Siente que, si no se sobrepone, dentro de poco perderá el control de sus actos. —¿Por qué permanece quieto? ¡Fuera de mi vista! —suelta el entrenador al ver que no se mueve, pero Byron no puede hacerlo. Parece no haberle escuchado. Con bastante esfuerzo y control, Byron se recompone, y deja el entrenamiento. Se va a los baños. Allí bebe agua. —¿Qué me pasa? —se pregunta viéndose las manos. Ve el aura púrpura saliendo de ellas, y parecen descontroladas. En ese momento se siente aliviado por ser el único que puede verlo, pero no es la primera vez que pasa aquello. Va hasta su habitación y saca de su maleta una muñequera que en la cara tiene un hermoso paisaje y en el reverso tiene puntas de metal. Ese es un controlador. Ha hecho bien en llevar uno. Se lo coloca en la mano izquierda. Byron se retuerce. El controlador es molesto, doloroso, pero es cuestión de mantener a raya sus emociones para que las puntas dejaran de pinchar su piel. No quiere volver a recurrir a eso. Esa noche Marcus regresa tarde a la habitación y lo despierta. —Le di su merecido al maldito. Byron ha olvidado que esa tarde le habían suspendido por culpa de Drein, pero al ver que Marcus tiene sangre en la nariz se da cuenta de lo que ha hecho. Le regala una sonrisa y se hace a un lado invitándole a su lado. Marcus se saca la ropa y se mete a su cama. Sus caricias consiguen que las agujas del controlador lastimen su muñeca. Byron se cansa y se lo saca de una. Marcus mira el objeto con curiosidad. —¿Qué es eso? —No es nada. A la mañana siguiente Byron reflexiona. —Si vuelvo a sacármelo y llegara a descontrolarme el daño que ocasionaría sería inimaginable —sabe que tiene que actuar con prudencia y que tiene que terminar ese juego suyo que ha iniciado por aburrimiento y estrategia con Marcus. Cuando se lo encuentra a solas se lo dice. —Ya déjalo… me aburres. Byron le ha menospreciado. Desde ese día, cada vez que tiene oportunidad, Marcus se la pasa buscando la manera de humillarlo. Pero Byron tiene su interés puesto en alguien más. Esos días se ha vuelto cercano a Simer. —Necesito de ti —le dice Byron. —¿Para? —pregunta Simer, con algo de interés en su voz. —Aprobar el examen. —No lo sé, dime tú cuánto, cuánto, ¡cuánto pagarás? —Lo que desees. —¿No es alto el precio para que te entrene? —Quien tiene un propósito en la vida jamás considerará alto el costo —Byron, siempre sabe qué decir. —Vaya sí que sabes convencerme. Byron le extiende la mano, con una sonrisa en sus labios. —¿Tenemos un trato? Simer la estrecha. —Te espero en el gimnasio a esta hora –le dice Simer—. Quiero que me ayudes a vengarme de un par de idiotas… Byron hace que por una semana esos dos sufran terribles pesadillas, hasta conseguir que se apartaran por completo de Simer y dejaran de sacarle el almuerzo. Ahora Simer está agradecido, sorprendido con él, y le admira. —Ahora que somos amigos, te diré algo, como sabes, tu familia y la mía son bastante unidas, por eso me pidieron que sea sus ojos. Ten mucho cuidado Byron, aquí tienes muchos que no permitirán que seas SS. —Déjame que adivine –Byron le responde con sarcasmo, como la vez pasada, en medio del comedor ha soltado un comentario lleno de sarcasmo en contra de las rasiones y Simer se echó a reír fuertemente hasta que el regente lo mandó a la dirección. Esa vez Byron habría deseado que le llevaran a él también, pero los regentes no se meten con él debido a su procedencia. Con todo y las clases extras, a Byron le falta práctica y fuerza. No llega a ser un alumno con calificaciones regulares, está en el rango más bajo de notas. La teoría no es el problema, tiene la capacidad de describir y elaborar estrategias, pero de ahí a ejecutarlos, está a años luz, y él lo sabe. Por otra parte, en los pasillos, se escuchan comentarios más ácidos hacia su persona. “Ese mentis se mete en tu cabeza y entonces caes a sus pies, aléjate de él” “¿Es lo que pasó con Marcus?”
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR