Yo sin preguntar nada, pues pensé, “Ésta siempre tiene información de primera mano”, la dije: ―Como tú quieras. Vamos donde digas. Nos dirigimos a la Rúa da Raiña y yo extrañado dije: ―Pero ¿a dónde vamos? En esos momentos pasábamos por la puerta de una cafetería, y dijo: ―¡Mira!, este sitio es bueno para tomar un café, ¿qué te parece? Como a mí también me pareció bien el sitio, ya que en realidad me daba igual uno que otro, pues entramos y pedimos uno en la misma barra, cosa que la verdad me extrañó. Yo pensaba que allí aprovecharía que estábamos sentados tranquilos, para enseñarme eso que acababa de decirme, pero me equivoqué, no quiso sentarse, cuando se lo propuse, me dijo: ―¡No!, que así lo hacemos más rápido. Cuando nos lo sirvieron ella empezó a tomarlo inmediatamente. Yo v

