—Shhh, no digas nada, por favor. Déjame tocarte, déjame sentirte, déjame amarte. No te niegues más, por favor, te necesito tanto… Ella solo me mira con sus ojos tristes mientras le acaricio el rostro; luego me acerco y le doy un tierno beso en sus labios. La muevo para quedar frente a frente y me coloco encima de ella. Vuelvo a acariciar su mejilla; ella intenta decir algo, pero la callo con mis besos, besos que dijeron muchas cosas. Mientras con mis manos recorro todo su cuerpo, ya no se negó más y se dejó llevar por mí. Cada caricia y cada beso reflejaba el deseo que sentíamos ambos; poco a poco fui despojándola de su ropa hasta que quedó completamente desnuda. Me muevo un poco para ver su hermosa y delicada silueta y luego ella se deshace de mi vestimenta, quedando nuestros cuerpos fu
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