Capitulo 2

2220 Palabras
​— Cuando la voy a tomar en mis brazos para llevármela a un lugar donde solo estemos los dos, aparece su padre, el señor Sergio Garbosa. ​— ¡Juan! —me observa por un momento—. Vaya tiempo sin verte. ¿Qué te trae por aquí después de tanto tiempo? Veo que te encontraste con mi hija. ​Respiro profundo para calmarme un poco y no sacar todo este resentimiento que llevo dentro, y le respondo de la mejor manera. ​— Señor Sergio, ¿cómo le va? —Le doy un apretón de mano fuerte. ​— Vine a la graduación de su hija y, además, porque creo que ya es tiempo de que regrese a solucionar algunas cosas importantes de mi vida. ​— Muy bien, solo espero que podamos hacer negocios ahora que has venido hasta aquí —se expresa de manera tajante y yo me sorprendo, porque él me quería lejos de su hija hace algunos años. ​— Claro que sí, sería un honor para mí hacer negocios con usted —le sigo la corriente. ​En eso aparece de nuevo Carlos con su aire de grandeza y superioridad a abrazar a Emili. Vuelvo a sentir el fuego y las ganas de matarlo que sentía hace un rato. ​— Suegro, lo está llamando el señor Mijares; acaba de llegar con su familia y solicita su presencia en el salón de banquetes. ​Se me retuerce todo el cuerpo al ver la confianza con la que se tratan; quiere decir que tiene su aprobación para esa relación. ​— Muy bien, Carlos, voy para allá, tengo algunos asuntos que conversar con él. ¿Podrías acompañarme, Juan? Me gustaría presentarte a algunas amistades. ​No me queda más que acompañar al señor Sergio. Él y mi padre siempre han sido amigos y tienen negocios juntos; siempre me había tratado con mucho cariño, pero después del problema de hace años solo me trata por educación y respeto a mis padres. Vamos caminando hacia la sala de banquetes cuando el señor Sergio me detiene. ​— Juan, el querer presentarte a unas amistades fue solo una excusa para alejarte de mi hija y de Carlos. Como sabes, tu padre y yo tenemos negocios juntos desde hace muchos años y, por lo que sé, ahora tú eres el encargado de ellos, pero la verdad no confío en ti después de lo que le hiciste pasar a mi hija. Quizás en el futuro lejano podamos hacer algún tipo de negocio, pero no por ahora. Aunque sé que has tenido éxito en el extranjero, ahora mi hija se encargará de todo, por eso no me gustaría hacer negocios con ustedes, ya que tendrían mucho contacto y la verdad quiero a mi hija lejos de ti. ​—Ya la sangre no me circula por el cuerpo… ​— Hace un momento pude observar la discusión que tuviste con Carlos. Tiempo atrás creí que tenías sentimientos por ella, pero no fue así; te burlaste de ella y permitiste que la humillaran de tal manera que tuvimos que cambiarla de colegio y, a raíz de eso, ella cambió su actitud totalmente. Ahora está comprometida con Carlos. La verdad no tuve opción: mi hija estaba descarrilada y necesitaba a alguien de confianza que la ayudara a sentar cabeza, y por eso hice lo posible para que lo aceptara, ya que él sí tiene sentimientos por ella y me parece un buen hombre. Ahora solo quiero que no interfieras entre ellos, Juan; te lo pido por esos años de amistad que he tenido con tus padres y por el cariño que un día te tuve. ​​— Respiro profundo y le respondo: ​— Mire, señor Sergio, no me lo está preguntando, pero yo se lo voy a decir: mi error fue confiar en quien no debía hace años y lo peor fue irme así y dejar a su hija con esa situación, pero no me quedó de otra; mis padres me obligaron solo porque usted se los exigió. Si debo o no estar con Emili es algo que debemos decidir los dos, ya que somos adultos. No voy a seguir permitiendo que nadie maneje mi vida. Con respecto a qué me trajo aquí, respondiendo su pregunta de hace un momento, la verdad es que regresé para aclarar los asuntos del pasado y esos asuntos están relacionados con Carlos y su hija, pero más que todo para aclarar esa situación que arruinó nuestras vidas. Así que no me pida que los deje ser felices cuando sé que no se aman y que nuestra separación fue por culpa de… ​Guardé silencio para no entrar en detalles, ya que aún no poseo las pruebas necesarias para enfrentarme a él. ​— ¿Culpa de quién, Juan? Si yo le exigí a tus padres que te llevaran lejos fue porque no quería ver más tu cara después de la humillación que le hiciste pasar a mi hija. No arruiné tu futuro por el cariño que les tengo a tus padres, pero te merecías eso y más. Además, ustedes eran muy jóvenes cuando creían estar enamorados; yo sabía de su relación, pero siempre creí que eras un jovencito bien educado y que respetarías a mi hija por sobre todas las cosas. Por eso permití que eso avanzara. Lástima que después terminé decepcionándome con lo que hiciste con esa otra muchacha y dejando a mi hija en ridículo. Luego de eso, mi hija empezó a ser rebelde y, al pasar de los años, su comportamiento fue empeorando, ya que anduvo con uno y con otro. Agradezco a Dios que nunca dejó de prepararse profesionalmente y por eso quiero que se encargue de mi compañía; así que hice todo lo posible para que aceptara a Carlos y así tenga una estabilidad, no ande de realenga por allí y siga dañando su imagen. ​— Entiendo todo eso y pido disculpas si por mi error Emili tomó esa actitud, pero créame que no es mi culpa. Yo nunca quise que pasara algo así, y menos por mis sentimientos hacia ella, pero no sabe cuánto me arrepiento de haber confiado en esas personas. Créame, esa noche terminó mi vida. ​— Como haya sido, te culpo. Aunque no fueras tú quien publicó ese video, tu error fue dejarte grabar y permitir que lo expusieran. ​— Permítame, señor Sergio, aclarar esta situación con su hija. Aunque no lo crea, Carlos no es hombre para ella, se lo aseguro. ​— Lo siento, Juan, pero ya tomé mi decisión. No te quiero cerca de mi hija y a estas alturas no me interesa cómo fueron las cosas porque el daño ya está hecho. Además, ese compromiso es una realidad y no hay manera de disolverlo; te pido por favor que lo aceptes y desistas de esa idea de querer aclarar no sé qué cosa con mi hija. Ahora me retiro, que el señor Mijares me está esperando. ​Asiento con la cabeza y se va. ​— ​Todo esto me tiene mal de verdad. ¿Qué voy a hacer? Va a ser muy difícil encontrar pruebas de lo que sucedió esa noche. Por ahora lo mejor es que me vaya y piense muy bien lo que voy a hacer. Busco con la mirada a Emili, pero no la veo, así que me voy a un hotel, ya que ahí fue donde llegué en primera instancia. No quería ver a mis padres, por eso aún no llego a su casa; ya será mañana cuando vaya para allá. Estoy agotado por todo esto. ********************************* ​— Estoy sentada en el bar del club en donde estoy celebrando mi fiesta de graduación. Hoy oficialmente soy profesional en Negocios Internacionales, así que "salud por eso", me digo a mí misma. ​Estoy tomando mi trago, ensimismada, cuando de repente escucho una voz detrás de mí que me deja en completo shock. ​— Aunque pasen los años, seguirás siendo la mujer más hermosa que mis ojos hayan visto. ​Siento parar mi corazón por un instante y, cuando vuelve a latir, lo hace con más intensidad. ¡Dios mío! Esa voz jamás la podría olvidar así pasen mil años, pero tengo que tranquilizarme; no puedo demostrar que su presencia me sigue afectando. ​— ¡Tú! ¿Qué haces aquí? ​Lo veo y, aunque mis ojos me quieren delatar brillando desmesuradamente, trato de pensar en lo ocurrido en el pasado para que no pueda notar expresión en mí. ​— Vine a la fiesta de tu graduación —contesta. ​No puedo creer lo que dice. ¿A quién va a engañar con eso? Después de irse y dejarme por tanto tiempo, ¿vuelve para mi graduación? Por Dios, a otra tonta con ese cuento. Así que le respondo: ​— Que yo sepa no te invité; de hecho, ni me acordaba de ti. ​— ​Cada vez me cuesta más hablar; mi voz no quiere salir, pero tengo que demostrarle que ya no soy la niña de antes con la cual jugó y a la que pisoteó. Ahora soy una mujer fuerte y con la que nadie juega. ​— Sí, se nota. Tanto así que reconociste mi voz a la primera.​ — Me descubrió. ¿Y cómo no?, si he tratado de mantenerme tranquila... ¿y cómo voy a olvidar su voz si siempre lo he amado?, aunque lo odie en estos momentos. ​— Y quién no olvidaría esa voz tan chillona… —pronuncio frunciendo el ceño para que no note mis nervios. ​¡Dios está tan guapo! Tan fuerte... cómo ha crecido, es todo un hombre. Cálmate, Emili, y no olvides ni por un segundo todo el daño que te hizo este hombre y todo lo que sufriste por él; no merece nada de ti y menos tu amor. ​— ¿Para qué viniste? ¿Qué haces aquí después de tanto tiempo? No creo que solo te mueva mi fiesta de graduación. ​— ​Sí, quiero saber el verdadero motivo de por qué regresó después de siete largos años en los que no supe nada de él. ​— Amor, te estaba buscando… ​— ​No me puede responder, ya que aparece Carlos, como siempre seguro de querer marcar territorio. Ahora no se me puede acercar ningún hombre porque piensa que me voy a acostar con él. Lo que no sabe es que le hice una promesa a papá de que me comportaría por el bien de la empresa y, como seré la nueva presidenta, debo dar el buen ejemplo. ​La cara de Juan fue un poema cuando se enteró de que estaba comprometida con Carlos. Imagino que nunca se imaginó algo como esto, ya que siempre fueron amigos, pero es parte de lo que se merece por su engaño y traición. Lo que me dejó un poco pensativa fue cuando dijo que venía por asuntos del pasado. ¿A qué se estaría refiriendo? Porque para mí, lo pasado, pisado; no me interesa nada que venga de él. ​Me voy con Carlos pero, antes de llegar a donde estaban sus socios, me detiene, me sujeta fuerte del brazo y me dice con tono molesto: ​— ¿Crees que no me di cuenta de esas miradas que te lanzabas con Juan? Dime, ¿acaso sigues enamorada de él, ah? ¿Te sigue gustando después de toda la humillación que te hizo pasar y de cómo se burló de ti con esa mujer? ​— No seas estúpido, Carlos. Yo ya no siento nada por él y es mejor que me sueltes y dejes de tratarme así, porque no tienes ningún derecho de hacerlo. ​— Tengo todo el derecho del mundo porque eres mi mujer y te vas a casar conmigo. ​— Por Dios, no creo que porque te acuestes con alguien te dé derecho de maltratarla. Y sí, me voy a casar contigo, pero es solo para salvar las empresas de mi padre; si no, siguiera llevando la vida despreocupada que tenía hace unos meses. ​— ¿Crees que acostarte con todo aquel es vida? Sí que estás loca, Emili. Agradece a tu papá que me convenció para salvar a su empresa, ya que con tu historial no creo que nadie te hubiese tomado en serio. Y ahora vamos, que nos están esperando. ​— ​Seguimos y llegamos donde estaban unos socios y amigos de Carlos, a los cuales él invitó, ya que fue él quien pagó este club para poder celebrar mi graduación. Nosotros ya no tenemos dinero, según mi padre, y necesitamos la ayuda económica de la familia de Carlos para poder salir a flote nuevamente; por eso congeniaron un compromiso entre ambos. ​Así que conversamos de varios asuntos importantes y concretamos unas citas para unos posibles convenios, ya que las empresas de mi familia se dedican a la explotación de minas, y la verdad no sé cómo llegamos a esta situación. ​Tiempo después veo llegar a unas amigas y me voy con ellas a pasar el rato y a tomar un poco de alcohol, ya que lo estoy necesitando. Reímos, bromeamos, hasta que somos interrumpidas por Juan, queriendo hablar conmigo.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR