Todo estaba oscuro a mi alrededor. Las manos me temblaban demasiado. En realidad, me temblaba todo el cuerpo. Juro que sentía como mis rodillas estaban a punto de ceder y como mi respiración empezó a entrecortarse. Nunca había cantado delante de nadie y preferiría que siguiera siendo así, pero por desgracia, a veces uno no podía tener lo que deseaba. El telón aún no había subido, pero podía hacerlo. Sasha, no hay nada que no puedas hacer si te lo propones, pensé. Me mordí el labio y cogí aire. Uno. Dos. Tres. Respira con tranquilidad, tú puedes hacerlo. Empecé a escuchar aplausos y supe que ya habían terminado de presentarme. En realidad, no los había escuchado decir nada, pero supuse que lo habían hecho. Poco a poco, la música empezó a sonar en un leve murmullo y los aplausos y las

