—Puede quedarse sentado esperando esa invitación —acotó Thomas riéndose. Dicho eso, paseo mis ojos alrededor del lugar. Con tanta tontería, ni siquiera he podido averiguar a donde se había ido Crawford. ¿Qué era esa llamada que le hizo despedirse de mí en aquel momento? Por alguna extraña razón, tenía un mal presentimiento y una punzada en el pecho que no me sugería nada bueno. —Sasha, ¿me estás escuchando? Mi mirada volvió hacia a Thomas, quién se encontraba levemente apoyado en la barra y no pude evitar sonreír. Estaba totalmente diferente con ese nuevo corte de pelo. —Te sienta bien —sonreí señalándole el cabello—. Estaba pensando sobre donde habrá ido nuestro objetivo. Thomas se pasó una mano, nervioso, por el cabello y sonrió tímidamente. —Gracias —susurró antes de reco

