Cuando llegué a la habitación, Jennifer me abrió la puerta con una expresión bastante taciturna. —Hola, Sasha. Gracias por venir —me dijo con voz cansada. Parpadeé, aturdida. —¿Qué ocurre? —Las cosas han estado algo difíciles desde el ataque. Muchos agentes se han perdido, pero no es lo único. Al principio, pensamos que no, pero piratearon nuestros archivos y robaron información de alto secreto. Annie ha estado trabajando duro con los ordenadores para recuperar la información y seguirles la pista —me explicó Jennifer, mientras me hacía pasar al interior de la habitación. Como siempre, la habitación de Annie estaba llena de libros por todas partes, así que no me sorprendió cuando me encontré uno haciendo equilibrio en una esquina de su escritorio con otros dos encima. Sentada de espal

