Lo rodeé y salí de la casa. —Grace, espera por favor—escuché la puerta de la casa cerrarse y más atrás de mí sus pasos seguirme—. No llevas puesto tu abrigo. Me detuve de espaldas a él cuando llegué a la acera. —Es eso, ¿verdad? —murmuré. También hacía demasiado tiempo que no me sentía tan cohibida con Nic como ahora—. Estas molesto por el hecho de que no quiero tener sexo contigo antes de casarnos. —Grace, ¿qué estás diciendo? —Sé que con cualquier chica podrías hacer lo que quisieras, pero estas atado a mí y sé también que el hecho de que no quiera… Dejó caer mi chaqueta de blue Jeans sobre mis hombros desnudos, luego colocó sus brazos alrededor de mí y me cubrió protectoramente. —Grace—musitó—, antes de ti no entendía lo que significaba estar comprometido de esta forma tan p

