El pequeño Denahi era hermoso, un enérgico niño de cabello n***o con fuertes manos. Tallulah me lo ofreció para cargarlo, lo dudé por un momento, no era la primera vez que lo tenía en mis brazos, pero ahora todo se sentía diferente, fuera de peligro, se sentía real. Tan pronto lo tuve en mis brazos y sentí su calorcito de bebé tuve el presentimiento de que todo iba a estar bien, ya no sentía miedo de tomar un paso tan grande como la boda, o incluso… un bebé con Nic. Tenerlo en mis manos me hizo sentir que valió la pena todo este desastre, porque al fin, una nueva y perfecta vida estaba aquí. De repente abrió sus ojos de par en par, apenas tenía un día de nacido y era más rápido que un bebé normal en todos los sentidos. Me observó fijamente a los ojos, y cuando frunció su ceño en un inten

