El barco surcaba las gélidas aguas del mar Adriático, a lo lejos podían divisar las costas de Persia. Según Shiozaki, sería en ese punto donde les daría las nuevas coordenadas, pues la isla de Aquilón tendía a ocultarse a los ojos de los mortales e iluminados. -¿Crees que logremos llegar a la isla?. -¿Qué ocurre Shota? ¿No crees en las palabras de la deidad?. -No es eso Toshinori, es sólo qué la isla nunca a sido vista por alguien. -Te equivocas pequeña Luna- le dijo el rubio- Hay una persona que a estado en esa isla, sólo una vez. -¿Quién?. -Shiozaki. El pelinegro lo miró incrédulo. -¿Porqué crees que conoce el camino mejor que nadie? Cuándo era pequeña, sus padres la enviaron allá a morir. Todo por tener el don de la videncia y la sabiduría. Pasó dos siglos atrapada en esa isla,

