Fat Gum se puso al lado de Endeavor y continuaron su camino al Pantano de la Desesperanza. Mirio, que no le quitaba los ojos de encima a Tamaki, pudo notar el rostro que puso al ver al Lican. -¿Amajiki?- el Elfo se sobresaltó. -Sí Capitán- trató de sonar tranquilo. -¿Te pasó algo? Parece que hubieses visto a un demonio horrible. Agradeciendo que era de noche, el pelinegro se puso de todos colores. -Son ideas tuyas, Mirio. No me pasa nada. -Bien. Continuaron caminando, el resto de la Legión iban con los ojos y oídos bien abiertos. -Denki- le habló Kirishima con su siempre sonrisa- Ahora que Shotō encontró unos brazos para dormir, ¿te gustaría dormir en los míos?. -No gracias- respondió el rubio, sin quitarle los ojos de encima a Bakugō y Todoroki. -Ou, ¿porqué no? Vamos, yo puedo

