Solía creer que estábamos ardiendo Al borde de algo hermoso, algo hermoso, Vendiendo un sueño, el humo y los espejos Nos mantienen a la espera de un milagro. Atravesando lo más oscuro del día, El cielo es un camino de corazones rotos. (...) No te rindas, no me rendiré, déjame amarte. > Adrien. -Estás son las nuevas reglas- me había dicho Anua apenas le había abierto la puerta, tome de mala gana la hoja de sus manos y pase mi mano desocupada por mi rostro, -Si buenos días- dije cuando le eche un vistazo a la hoja. Aún tenía que decirle a Eliane al final de la apuesta. Seguí teniendo que desvirgarla. Todavía tenía que humillarla. Si me rendía Anua le diría a Eliane. La primera en decir "Te quiero" debía ser ella. Seguía en pie lo de conseguirle una noche con Camille

