Debiste haber dicho no, Debiste haber ido a casa, Debiste haberlo pensado dos veces Antes de arruinarlo, (...) debí haber estado ahí, En el fondo de tu mente, no debería estar Preguntándome a mi misma porque, No deberías estar suplicando por perdón. > Adrien. Cuando Febrero llego, yo me había propuesto a hacer la cita más romántica posible para An, en San Valentín, y claro, el dinero nunca había sido un inconveniente para mi, y aquella fue la razón, por la que a inicios de aquel mes, ni siquiera había ahorrado un poco. Claro, que el apuro llego cuando cada una de mis tarjetas de crédito, una tras otra, fueron declinadas. -Papá ocurrió algo raro- dije apenas llegue a la sala de estar, miraba una de mis tarjetas por delante y por detrás, examinándola, intentando busca

