Marco y Luca ya estaban listos, su desayuno servido, sus maletas en la puerta, sus teléfonos móviles en sus morrales, sus oraciones hechas y tenedores y cuchillos en mano comenzamos a desayunar. — Tía Lindsay, los va a extrañar mucho — dice mi amiga mientras ve comer a sus sobrinos adoptivos — Nosotros también te vamos a extrañar — dicen mientras comen un bocado de sus waffles con fruta y helado. — Niños, recuerden portarse bien con sus abuelos, no olviden presentar sus respetos y hablar en italiano, Capisci? — digo y ambos sonríen — Capisco, mama, d'accordo — dicen mis niños y yo sonrío. — No olviden llamarme todos los días, a la hora que necesiten, en las noches antes de dormir no olviden hacerme videollamada para vernos ¿ok?, molesten a su papa, todo lo que quieran, disfruten de su m

