EPÍLOGO Sebastián. El pequeño Sebas dio sus primeros pasos justo en frente de mí, Ofelia fue la más feliz al verlo caminar, ya que así jugar con él sería más divertido. Se tomaba muy en serio su rol de hermana mayor, cuidaba a su hermanito con amor y esmero. La convivencia con Marina y su nueva pareja ya no me molestaba, inclusive ella intenta llevarse mejor con nuestra hija. —Sebas. ¿Crees que me veo bien con este vestido?. —Alhe hace un giro para que pudiese verla— Ella se quejaba de que luego de dar a luz había ganado peso, en realidad me fascinaba que sus pechos y sus muslos hayan aumentado de tamaño. A diferencia de Marina, quien es muy delgada, Alhe tiene el cuerpo más voluptuoso. Me volví adicto a ella. —Creo que es demasiado sexy. —Respondo un tanto serio— No se si es imaginac

