Estoy corriendo sin detenerme, los pies me arden, el corazón me palpita en los oídos y el sudor me recorre por toda la cara. Estoy corriendo por un solo camino con destino a mi fortaleza en Inglaterra. Pero de todo este cansancio me percato que mi mano sostiene otra mano, ósea que, ambos estamos corriendo juntos escapando de alguien. Despejo la vista de mi destino y miro hacia atrás hacia la persona que viene corriendo detrás de mí, y al ver sus ojos verdes, el corazón se me detiene, pero no dejo de correr. Su mirada esta enfocada en el camino, pero al percatase que la observo sus hermosos ojos jade se encuentran con los míos y lo único que hace es sonreírme. Esa sonrisa que me llena de energía. De nuevo me enfoco en el camino y agarro con más fuerza su mano. «Falta poco para llegar»

