Estrés y desesperación son un síntoma difícil de controlar. En estos momentos no dejo de tocar la herida que tengo en la mejilla. Duele, pero me es soportable, la he rascado con la uña y el dolor es nulo. A unos metros más, me estaciono en la gasolinera para llenar el tanque de la camioneta. Al detener el vehículo, antes de bajar, miro la herida que me hice en la tarde al afeitar la barba que tanto me gusta y que es un rasgo atractivo que me caracteriza. Bajo del vehículo y hago lo que tengo que hacer, al terminar subo de nuevo y emprendo el corto camino que me falta por recorrer. Para entrar al okhota debí cambiar mi apariencia. Así que, me afeité la barba y el bigote, me puse unos lentes de contacto grisáceos, para oculta el color miel que me caracteriza. Después me vestí con la ropa

