- ¿Por qué lloras, Bonnie?- le pregunté con un tono más suave, sin volverme hacia ella-. No lo entiendo. - Tú nunca lo entiendes- replicó, sollozando-. Siempre estoy para ti, y prefieres contarle tus cosas a los demás. Siempre has preferido a las demás personas sobre mí, y no me importa que me veas como tu perra, porque quizás y sí lo sea, pues es así como todos en la comisaría me ven. Seguro no tendré una personalidad tan fabulosa y brillante como tú… Pero no quiero volver a sentir que me estás rechazando, Emily. - ¿Por qué te estaría rechazando, Bonnie?- cuestioné, pegando mi espalda completamente de mi asiento. - Porque no me cuentas nada sobre tu vida, y prefieres estar llorando sobre el hombro de Harry Olsen. En ese momento las dos nos quedamos calladas dentro del auto, mientras q

