Yo no sabía qué decir, puesto que me había quedado paralizada como una imbécil. No podía procesar que aquello que mis ojos veían fuera real. Su expresión curiosa repentinamente fue cambiada por una de vergüenza. - ¡Dí algo!- chilló, con el rostro completamente ruborizado, mientras que apretaba un poco sus puños y me veía devorarla con los ojos. - Lo siento, es solo que… Guau- solté, riéndome-. Estoy sorprendida por lo que esas prendas ocultaban… Tu cuerpo es perfecto, Bon. Ahora ella estaba apretando sus puños con mayor fuerza, y estaba mordiéndose el labio con timidez. Me pareció la cosa más hermosa que hubiera visto antes, ahí desnuda frente a mí. No podía dejar de mirar sus pechos, así como tampoco su coño húmedo, me sentía demasiado tentada a lanzarme sobre él, y comerme sus labio

