Asher. «Harry nos vio.» «Harry nos vio.» «Harry nos vio», no dejé de repetir para mis adentros de manera nerviosa, caminando de un lado a otro en el baño de hombres, recordando el momento en que el pelinegro apareció de repente y abrió la puerta mal cerrada del cubículo al que habíamos entrado. Desde que pasó eso estaba demasiado nervioso, y no hacía más que caminar en círculos. Erika tuvo que acercarse a mí para detenerme al sujetarme del brazo, diciéndome calmadamente: - No te preocupes, yo luego hablaré con él. - ¿Y sí le cuenta a Emily?- señalé, a punto de llorar-. Ella podría despedirnos si se entera de que tenemos un amorío. - ¿Tenemos un amorío?- Erika se sonrojó un poco, y yo ladeando la cabeza contesté con naturalidad: - ¿Y por qué no lo tendríamos si nos acabamos de besar?

