Esa delgada línea entre la preocupación y el descontrol

2502 Palabras

— ¿¡Qué!? — definitivamente, esta tía es tonta — ¿Seguro que no sigue en la discoteca? — A no ser que se sepa hacer invisible... — Mierda — maldigo en cuanto aparecen en mi mente escenas no muy buenas. No, no, no. Espero que no se cumplan ninguna — Vamos, hay que llamarla. Me dirijo hacia la puerta, puesto que no podemos ni llamarla debido a la falta de nuestros móviles. Le hacemos un gesto a Celia, la cual nos espera en la barra y salimos lo más rápido de ahí. Uy, no me he despedido de la rubia, lo siento por ella. — Víctor, tranquilo — dice la chica que nos acompaña nada más salir de la discoteca. — Llámala, que no tengo batería — me pide Álex. Sí, sé de sobra que no la tienes, cabrón. Si fuera así no estaríamos en este lío. — No tengo su número — caigo en ello en cuanto desbloqueo

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR