Mi cerebro vuelve a activarse, le manda una orden a mis ojos para que se abran y a mi cuerpo para que se mueva. Parpadeo durante un instante para orientarme y recolocarme, retrocediendo a lo último que recuerdo antes de haberme desmayado. Plan. Kiara. Gritos. Golpe. ¿Me golpeó Kiara? Me incorporo con cuidado, asegurándome de no tener ninguna conmoción o mareo. Me duele la cabeza, me he dado una buena hostia con el duro suelo. Observo mi despacho vacío, las esposas que usé para atar a Kiara tiradas en el sofá. ¿Cómo diablos consiguió soltarse? Me pongo en pie y masajeo mi mejilla, me duele por el puñetazo que he recibido. ¿Qué hora es? La luz tenue que entra por las ventanas me indica que ya son casi las 9 de la noche. Ay madre mía, ¿qué habrá pasado durante todo el tiempo que he estado i

