Me dirijo al mini bar y tomo la botella de escocés. Hoy me siento con ánimos de beber. Me sirvo un vaso lleno del líquido ambarino y camino con la botella y el vaso en mano hasta el balcón de mi apartamento, tomando asiento en la vieja mecedora. Dejo la botella en el suelo y llevo hasta mis labios el vaso, tomando la mitad de mi bebida de un solo trago. Me gusta sentir como el líquido baja por mi garganta calentándola de golpe. Es una sensación relajante. Echo la cabeza hacia atrás y cierro los ojos por unos instantes mientras degusto el sabor que ha dejado en mi paladar la bebida. Ha comenzado la época de lluvias. Afuera cae una suave llovizna y el aire ha empezado a enfriarse un poco. Es poco más de media noche y en las calles casi no hay personas. Apenas se escucha uno que otro auto qu

