Sofía estaba maravillada con ese nuevo mundo, pero, sobre todo, era muy feliz al lado del hombre que amaba, ella decidió ser feliz, olvidarse por completo de las prohibiciones y de los miedos, “El amor no puede ser pecado” se repetía una y otra vez. Fue un gran reto para Diego convencerla de que se pusiera un traje de baño de dos piezas, el bikini apenas le cubría las partes íntimas, pero se relajó cuando vio, que había muchas mujeres de todas las edades paseando en traje de baño sin ningún pudor. Diego la trataba como a una reina, y disfrutaba cada momento a su lado, Sofía moría por contarle a su madre que había visto una imagen de la virgen de Guadalupe en el fondo del mar, se había subido a un yate y a una moto acuática, por supuesto iba a omitir que lo hizo abrazada a la espalda de s

