Diego miró a Sofía a los ojos, estaban a media luz, ya que ella había dejado el candelabro con las velas encendidas, se encontraban en una posición muy tentadora, los dos acostados en la cama, ella, acurrucada frente a él que había pasado su brazo por debajo del cuello de ella, sus rostros se encontraban a escasos centímetros, su respiración y el palpitar de su corazón estaban sincronizados. —¿Estás segura que quieres que te bese? Si lo hago, podría no detenerme y querer más que solo un beso. Sofía se quedó pensando un momento, ella sabía a qué se refería con eso de querer más que solo un beso, ella lo amaba, pero sabía que él, únicamente la deseaba, él solo quería recuperar su ego herido, pero quizá, era la única forma de volver a probar sus labios. Lo miró a los ojos suplicante, no ne

