Dos semanas atrás (el tiempo cuando Harald estaba preso en el calabozo de los Hunter) Elizabeth se encontraba en el castillo de Octavius, había llegado hace poco, y realmente no le agradaba estar ahí, porque ella sentía que el hechicero estaba abusando de ella al momento que le chupaba la sangre de esa forma que ella encontraba demasiado s****l para su gusto. Aunque no le dejaba marcas porque siempre la curaba, ella todavía sentía las marcas de sus colmillos sobre su cuello, y su cuerpo cerca de ella como si le estuviera succionando la vida. Aunque Octavius era hermoso físicamente, aparentemente amable y educado, la pelinegra podía sentir que él sin duda alguna no era una buena persona, lo había constatado durante ese par de días que llevaba a solas con él, en su luminoso castillo que par

