Cuando todos se encontraban reunidos, Octavius los transportó de nuevo a su castillo. En ese instante la manada de Harald se encontraba en un hermoso salón sentados en una mesa dorada que Katsuo el lobo japonés encontró muy exagerada, pero prefirió guardar silencio. A diferencia del resto que al parecer no les importaba mucho, el fastuoso castillo del rubio milenario. —Bien, ahora que todos están reunidos aquí, es momento que nos conozcamos mejor y nos presentemos, digan por favor su nombre completo, edad, que hicieron en el pasado que terminaron malditos, y que hacen actualmente ¿Quién quiere comenzar? —ordena Harald y pregunta Harald con una sonrisa, viendo atentamente a su manada. De inmediato, se levanta Albert, viendo principalmente a Barbara mientras decía: —Me presentaré debidame

