Capítulo 35. Una terrible confesión

1151 Palabras

Elizabeth se sentó donde le pidieron que lo hiciera, mientras Constantino veía atentamente al perrito que traía la joven en sus brazos. —¿Y esa mascota, no la tenias antes? —pregunta Constantino seriamente, alternando mirada entre el cachorro que lo miraba con atención y Elizabeth, la cual, aunque estaba muerta de miedo no lo demostró diciendo: —¿Cuándo dices antes te refieres a antes que me secuestraran?, pues no… no lo tenía. Este perrito me lo regaló un hombre muy hermoso llamado Octavius. Dijo que se iba a deshacer de él, y por eso yo le dije que no lo hiciera —explica Elizabeth acariciando a Harald. «Al parecer Elizabeth todavía cree que no se el lazo que ella tiene con Octavius, entonces ese perro no debe ser normal »piensa Constantino al instante que dice: —Mañana, vayan a ver s

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR