Capítulo 30. Constantino y Teodoro Hunter

1953 Palabras

Cuando Elizabeth escuchó a ese hombre decir: «Eres mi pequeña» ella por un instante sintió náuseas, porque ella jamás había visto a ese hombre, además: ¿realmente era su padre?, era imposible ya que de ser así: ¿Por qué nunca mostró un real interés en buscarla mientras ella tenia una vida miserable con su madrina?, se preguntaba la joven viendo a ese hombre con una expresión de molestia en su rostro, al instante que ella dijo: —¿Quién se supone que eres tú? ¡Como te atreves a llamarme de esa forma! —exclama Elizabeth al mismo tiempo que ese hombre pone las manos sobre las piernas de ella diciendo: —Muévanse. Con tan solo decir esa palabra, Elizabeth sintió como sus piernas ya no estaban pesadas, en el momento que comenzó a estirarse. Ella de inmediato se levantó de la cama para alejarse

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