Narra Olivia. Me tomó en sus brazos y me llevó a través del lugar hasta un escritorio. Cuando mi trasero aterrizó sobre él, se empujó entre mis muslos, tirando algunos de los bolígrafos y suministros al suelo mientras colocaba la palma de la mano sobre el escritorio. —Joder, te he echado de menos— dijo con voz áspera en el hueco de mi cuello. Su aliento era cálido y me hacía cosquillas en la piel. Quería su boca de nuevo, así que agaché mi cabeza, juntando nuestros labios y gimiendo cuando su lengua rozó mi labio superior y luego su boca reclamó la mía de nuevo. El beso se rompió una vez más. Ambos jadeamos, en extrema necesidad de aire—.No quise hacerte daño—gimió. —Pero sí me lastimaste— le respondí en un susurro—. Cuando más te necesitaba. —Lo sé pero… joder. No somos buenos el uno

