Narra Olivia Después de abrir el grifo, sumergir mis manos bajo el chorro de agua y pasar dos dedos mojados debajo de mis ojos, saqué una toalla de papel del soporte, me sequé las manos y la cara, y luego salí del baño con la esperanza de hacerlo. —Quédate en el pasillo hasta que se acabe—me dije a mi misma. Debería haberme quedado donde estaba porque parado al otro lado del pasillo, esperando a que saliera, estaba Isaac. Levantó la cabeza rápidamente cuando escuchó mis pasos —Olivia— suspiró. Me congelé en seco cuando se acercó—.¿Cómo estás?—preguntó con una sonrisa forzada. Sus ojos estaban llenos de tanto remordimiento que quise golpearme por hacerle eso. No me malinterpretes, había alivio y esperanza, pero más culpa enmascarando sus rasgos que cualquier otra cosa. —Yo ... estoy bi

