Ámbar Cuando eres pequeño e imaginas que debajo de tu cama hay monstruos, ni siquiera quieres mirar debajo de esta. De igual manera, cuando tu pasado fue malo y quedaron demasiadas heridas, tratas de sanar, pero no volteas hacia atrás. La única diferencia es que los monstruos que están debajo de la cama jamás salen, pero los monstruos que se quedaron en tu pasado e hicieron esas heridas pueden regresar. Justo frente a mí, mirándome completamente sorprendido, está el monstruo más aterrador, y parece que lo que sucedió allá afuera queda completamente olvidado, pues él borra su sonrisa y empieza a caminar hacia mí sin dejar de mirar mi rostro. —Vaya, Rossi, ahora entiendo tu manera tan fuerte de defenderla. Es hermosa, parece una muñeca de piel de porcelana, ojos oscuros como la noche. La

