Ámbar Empiezo a leer solo los mensajes que aparecen en la pantalla y, Dios, no están completos. El primero decía: "Sal, te tengo una sorpresa", y el segundo decía: "¿Te gustó mi sorpresa?". Y, por último, “Azir contesta: ¿Dónde estás?" Voy hacia el despacho. Abro los ojos completamente sorprendida, pues tienen un arsenal completo de armas. Él coloca una funda en el tobillo y otra en sus brazos. Veo cómo empieza a colocar sus armas y yo me acerco. Él se ve furioso. Esteban se prepara de la misma manera. Yo tomo el brazo de Asher; él me sonríe y toma mi rostro entre sus manos. —No te preocupes, todo saldrá bien. Yo niego y suspiro. Tengo que controlar mis emociones; esto apenas es el principio de lo que se puede venir encima. —No es eso. Sé que harás todo lo posible por traerlo con bien

