Estoy aquí esperando la llamada de mi vuelo, tengo más de dos horas sentada en estas sillas de metal, viendo cómo las personas llegan y se van, mientras que yo continúo en el mismo lugar. El vuelo se ha retrasado, como era de esperarse cuando se trata de mí. Podría ser una señal de que no tome ese avión y me quede aquí, es una maravillosa oportunidad, lo es, pero no es el momento adecuado y no es la manera en la que deseo hacerlo. Ustedes se preguntarán ¿de qué rayos está hablando ella? Bueno para eso debo rebobinar un poco. Han pasado más seis meses desde mi última travesía amorosa, tal vez son siete u ocho, no estoy muy segura porque dejé de contar al llegar al mes número seis. Era muy difícil saber de él por las revistas y noticias en los diarios, pero poco a poco me acostumbré a que

