Finas gotas comienzan a caer aquí y allá, dejando un mancha oscura en el pavimento. No he traído paraguas así que no tengo otra opción que cerrar la cremallera de mi abrigo y con las manos en los bolsillos doy un paso fuera del café. Las gotas frías caen como suaves lágrimas en mi rostro, levanto la cabeza y el cielo está tan oscuro que no alcanzo a distinguir nada, es como si fuese el inicio de un agujero n***o, pienso antes de comenzar a andar. No apuro el paso, a pesar de que las gotas se hacen cada vez más grandes y el frío empieza a arreciar, hundo mis manos en el bolsillo del abrigo cuando el frío comienza a colarse por los espacios libres; es una sensación que me agrada. No me malinterpreten, no soy una masoquista a quien le gusta padecer frío, es sólo que necesito sentir algo, cua

