Viernes. Otro viernes más para regresar a casa, ponerme el pijama y no salir de la cama hasta el lunes. Por más que Liz y Alice han intentado sacarme de casa, no lo consiguen. Sé que ya pasó un mes desde que Evan estuvo en la sala aguardando toda la noche para poder tener una conversación conmigo, una que no tuvo sentido porque no fue del todo honesto. Siempre medias verdades, frases cargadas de intriga y miradas llenas de secretos. Dentro de tres días Evan contraerá nupcias con la periodista, con la mujer que intentó arruinar su vida. ¿Cómo podía aparecer frente a mí y decirme que nada de eso era real cuando se les veía tan felices? Observo por quinta vez la fotografía que aparece en el New Yorker y van tomados de la mano, ambos con sus gafas de sol, él luciendo tan atractivo con los d

