Recuerdo cuando salí, Myrfak se sorprendió, mi animal, debo ser honesto, el animal de Azuryut era un imponente dragón. El único en el planeta con una creación de esa magnitud, fue incómodo para quien se cree mi padre, desde el primer día sentí su temor ante mi poder y lo que podría llegar a ser. Para Procyxon, quien aparentemente no demostró ninguna reacción, no dejaba de analizarme, salí con la vestimenta perteneciente a la elite, la gabardina larga y para mí era un punto a favor, no tenía que ganarme el puesto, era una confirmación de que era hijo del proclamado rey del Norte. La Energía me lo otorgaba por derecho y al mismo tiempo me condenó a pasar más en este planeta Tierra. De no haber sido así, me habrían llevado a Az y si le ganaba a uno de los demonios que esperan para tomar el p

