Me puse roja, se enamoró de mí antes de mi cambio. —Tu ritmo cardíaco se alteró, —el rostro me ardía—. Lo que estás leyendo tiene situaciones muy explícitas y confío en que tú seas como siempre has sido y pasaras esas hojas. —A qué te refieres con «como siempre lo has sido.» —No eres masoquista Nena, cuando algo te duele demasiado, te alejas, dejas pasar el tiempo necesario para acertar en tus decisiones, —lo miré, abrí la boca—. El tiempo necesario para hacerme entrar en razón. Confío Yelena que no estés leyendo lo que hacía con esas mujeres, pero si eso es por lo que cambiaste de color ten presente que siempre fue Azuryut y Kaus solo lo hizo en Jamaica. Luego en esta misma cama y recientemente en Alma. —No es eso, —se acomodó en la cama y esperó a que continuara—. No deberías quedart

