Miraba el techo buscando calmarse, tenía que detener la oleada de reacciones de su cuerpo, tenía que frenar sus pensamientos. Debía pararse e irse, pero a la vez no quería hacerlo; quería disfrutar esto, aunque fuese una sola vez. Solo un rato más, era probable que no volviera a tener una oportunidad así nunca más. Ella seguro no recordaría nada y al menos él tendría algo para guardarse de toda esta farsa. Era tan agradable, como si siempre hubiese sido así. Ella durmiendo en su pecho plácidamente y él cuidándola. Su propio cuerpo estaba traicionándolo y de repente lo invadió una profunda tristeza. No tenía ningún sentido anhelarla, aun cuando estuviera en sus brazos como ahora. Todo era una mentira, el matrimonio, sus palabras estando ebria, hasta tenerla durmiendo sobre él. Ella nunca

