Laura y Lucian: Lorenzo Ferrini (Parte 1)

2391 Palabras
Lorenzo Ferrini era un hijo ilegítimo que tras la muerte de su madre y no contar con parientes cercanos, fue recogido por su padre, quien lo llevó a vivir a la casa que compartía con su esposa e hijos. Tenía once años, era pequeño y escuálido, además de que cargaba con una enorme tristeza por haber perdido a la cariñosa y atenta progenitora cuando le presentaron ante su madrastra y medios hermanos que eran mayores que él. La esposa y los cinco hijos Ferrini desconocían que el padre tenía una doble vida, que mantuvo por quince años una relación extramatrimonial, la cual acabó porque la otra parte falleció, sino hubiera continuado engañando vilmente a toda su familia. Para ellos, madrastras y medios hermanos mayores, Lorenzo era la prueba del pecado del padre, la falta de respeto y de amor hacia ellos, por lo que lo odiaron ni bien conocieron su procedencia. Crecer en un ambiente tóxico, lleno de maltratos físicos y psicológicos que solo calmaban cuando el padre regresaba de los prolongados viajes que hacía por trabajo, hizo de Lorenzo un ser triste y miedoso. Su tío, único hermano varón de su padre, siempre vio con lástima al pobre hijo ilegítimo al que trataban como un apestado, por lo que, cuando Lorenzo cumplió la mayoría de edad, le ofreció un trabajo en su astillero ubicado en Nápoles, así se alejaría de esa casa que nunca fue un hogar para él. Sin embargo, que su padre cayera enfermo hizo regresar a Lorenzo seis meses después de su partida, ya que su progenitor se negaba a ser atendido por otro que no sea su hijo menor. Lorenzo amaba a su padre, quien fue el único que lo trataba con cariño en esa casa, por lo que decidió retornar a ese infierno con tal de apoyar en la recuperación de su progenitor. - Gracias por regresar, hijo. Si confiara en alguno de tus hermanos o en mi mujer, ten por seguro que no te hubiera pedido dejar Nápoles, ya que por tu tío sé que te estaba yendo bien -dijo el padre de Lorenzo manifestando cansancio al hablar. - No se preocupe, padre, cuando se recupere regresaré a trabajar al astillero -respondió amablemente Lorenzo, aunque eso no era lo que quiso decir porque la curiosidad por saber a qué se refería su padre con que no podía confiar en los miembros de su familia. - Lorenzo, pregunta lo que te está carcomiendo la curiosidad -animó el padre acostado sobre su lecho. El ilegítimo hijo dudó, pero el fuerte agarre de su padre sobre su antebrazo le hizo entender que el enfermo progenitor estaba dispuesto a responder sus dudas. - ¿Qué enfermedad le aqueja y por qué dice que no puede confiar en su esposa e hijos? -preguntó Lorenzo en un murmullo, ya que no quería que los oídos atentos detrás de las paredes escuchen la conversación que inició con su padre. - Los médicos no saben lo que me enferma. Voy gastando una cuantiosa suma en consultas médicas y análisis clínicos, pero nada que deje ver lo que me está quitando la vida. Y sobre tu otra duda, semanas atrás, antes de que empiece a sentirme débil y necesite ayuda para comer y trasladarme, escuché a la que es mi esposa hablando con una mujer que no reconocí, porque mantenía su rostro oculto entre las sombras que creaba la capucha que vestía, sobre lo feliz que sería si yo me muriera porque así se quedaría con la casa que tenemos y nuestros hijos se harían del negocio que he hecho crecer con mi esfuerzo durante más de cincuenta años de arduo trabajo, ya que tú, al ser mi hijo ilegítimo, no tienes derecho a la fortuna amasada durante los años de matrimonio con mi esposa. Tras caer enfermo repentinamente, vino a mi mente el recuerdo de esa conversación que escuché a escondidas, por lo que creo que mi mujer me ha hecho algo para que yo esté así, entumecido, con este dolor en la espalda y cadera que no me deja moverme, sintiéndome cada día más cansado. La sospecha que compartiera con él su padre hizo que Lorenzo estuviera atento a todo lo que ocurría a su alrededor, sin obtener alguna pista sobre un posible atentado contra su progenitor. Durante los siguientes seis meses, la salud del padre empeoró. Ni las medicinas ni los rezos ayudaron a que recuperara la vitalidad, llegando la muerte para poner fin al sufrimiento en el que había caído repentinamente. Tras culminar los funerales con el entierro de los restos de su padre, Lorenzo regresaba a la casa antes que su madrastra y medios hermanos para retirar sus pocas pertenencias y volver a Nápoles con su tío, pero antes de cruzar el umbral de la puerta hacia el interior de la vivienda, una mujer que ocultaba su rostro bajo una oscura capucha lo detuvo al llamarlo por su nombre. - Lorenzo Ferrini, hijo ilegítimo de Luigi Ferrini, sufriste mucho desprecio y un odio que nunca debió ser dirigido hacia ti, ya que al ser hijo eres inocente de las decisiones que tomaron tus padres -dijo esa misteriosa mujer con una voz algo tétrica que hizo escarapelar la piel de Lorenzo. - Disculpe, señora, ¿quién es usted? -la voz de Lorenzo sonó muy amable, tratando de ocultar el miedo que le infundía la imagen de la mujer enfrente de él, pero sin éxito. Y al saber que le temía, la mujer dio un paso al frente, dejando ver la parte inferior de su cara, donde se dibujaba una sonrisa desdentada que lucía macabra. - Soy quien te contará la verdad de lo que sucedió con tu padre y te llevará por el correcto camino para que tomes venganza. Esa extraña mujer era una maga oscura que la madrastra de Lorenzo había conocido en su natal Tívoli cuando fue llevada ante ella por su abuela para que la ayude a conseguir un marido con un futuro próspero que la saque junto a su familia de la pobreza en la que vivían. Tras pagar con su alma, la abuela de la madrastra consiguió que la nieta sea beneficiada con magia oscura, sin saber esta el alto precio que había conciliado la anciana que la crio tras la muerte de sus padres con la seguidora de Satanás. Así conoció a Luigi Ferrini durante una inesperada parada que este hizo en Tívoli cuando salió en uno de sus viajes de negocios, y tras quedar incomprensiblemente maravillado por la belleza de la joven huérfana, pidió permiso a la abuela para trasladarla de inmediato a Roma con la promesa de casarse con ella. En menos de un mes de haberla conocido, Luigi había tomado como esposa a esa desconocida joven, yendo en contra de la voluntad de sus padres, quienes no aprobaron el matrimonio, aunque eso no importaba al ser el novio un adulto de veintiséis años. Tras confesarle a Lorenzo que su padre murió por un conjuro que ella vertió sobre él al atar su cuerpo a un demonio súcubo, que absorbió toda su energía, quitándole la salud a su cuerpo, llevándolo a la muerte, la maga oscura delató a la madrastra como la solicitante del trabajo. El joven empezó a temblar de miedo y a derramar lágrimas de tristeza, pero ambas emociones no impidieron que expresara la duda que llegó a él, sobre por qué la seguidora del embaucador le reveló la causa de la muerte de su padre: «Esa maldita me prometió que se me entregaría el alma del nieto que nació hace unas semanas atrás como pago de mis servicios; sin embargo, eso es imposible porque ese niño no es descendiente de su hijo, sino es producto del desliz de su nuera, así que su hijo no me lo puede entregar, y la nuera se niega a hacerlo. No voy a perder mi tiempo esperando que esos solucionen sus problemas, por lo que de alguna manera tengo que obtener algún beneficio por mi trabajo, por eso estoy aquí, contándote la verdad para saber si quieres vengar la muerte de tu padre y hacerlos pagar por la vida que te dieron siendo tú un inocente». El recuerdo de todo lo sufrido a manos de su madrastra y medios hermanos llegó de golpe, convirtiéndose el miedo y la tristeza en ira, por lo que respondió sin pensar ni analizar en lo que se metía con un rotundo «sí». Por iniciar su venganza, Lorenzo desistió de regresar a Nápoles, y empezó a gestar junto con la maga oscura todo lo necesario para acabar con aquellos que hicieron su vida imposible y acabaron con la de su padre. El precio a pagar fue engendrar un hijo con la maga oscura. Lorenzo, aunque no era un hombre valiente y temerario, tenía una particular belleza que llamaba la atención de las féminas, detalle que no pasó desapercibido por la maga oscuro, por lo que, al proponerle que se oculte en Tívoli, donde ella vivía y nadie lo conocía, le planteó solventar la ayuda que le ofrecería con sexo, acto que dejaría a la maga oscura embarazada de un hijo que entregaría en ofrenda a Satanás para obtener mayores beneficios de la oscuridad. La oferta para saldar la deuda que tendría con la maga oscura para llevar a cabo el exterminio de aquellos que tanto daño le hicieron lo tomó por sorpresa, ya que no se esperó que le pidiera intimar sexualmente para tener un hijo del cual se desharían al nacer. Y es que la maga oscura carecía de belleza alguna, lo que hacía impensable la labor de concebir un hijo con ella, pero al final aceptó al creer que ese medio de pago no lo ponía en peligro alguno. Los meses pasaron y la destrucción de lo que fue la familia de Luigi Ferrini comenzó. Los demonios que trabajaban con la maga oscura sembraron la intriga entre la madrastra y sus hijos, ocasionando que entre ellos se eliminaran. Todo empezó con el asesinato que cometió el hijo que fue engañado por su mujer, ya que este ahorcó con sus propias manos a la que fue su esposa y al hijo producto de su adulterio. Ese hijo terminó en la cárcel al confesar el crimen, y meses después moriría a manos de otros reclusos. La disputa por la herencia dejada por Luigi hizo que sus hijos arremetieran unos contra otros, ya que la avaricia había despertado en todos ellos, por lo que sicarios contratados por la hija mayor y su esposo acabaron con la vida del único hijo varón que quedaba libre y presto a recibir el legado familiar. Las otras dos hermanas no dejarían el camino fácil para que el marido de la hermana mayor tome control del negocio que dejó el padre, por lo que contaron a sus esposos las sucias artimañas que el cuñado realizaba para evitar pagar impuestos y quedarse con dinero de más cada fin de año. Tras pagar las conciencias de empleados con cargos de confianza en los negocios del esposo de la hermana mayor, obtuvieron pruebas que lo encarcelaron, y tras no soportar vivir privado de su libertad, el mayor de los yernos de la madrastra se suicidó. Las hermanas menores creyeron que con eso se habían deshecho de aquellos que tenían más derechos que ellas para encargarse de los negocios dejados por Luigi, pero los socios del esposo de la hermana mayor, seres que fluctuaban entre la ley y lo ilícito, asesinaron a aquellos que habían hecho que perdieran a la fachada perfecta que encubría sus negocios turbios. La muerte que llegó a esa familia enlutó a la madrastra, y el ver que sus hijos y sus familias desaparecían al morir o tener que migrar a otras tierras para escapar del acoso de los enemigos que solos se buscaron, hizo que las ganas de vivir se le fueran y estuviera muerta en vida hasta el día en que su corazón dejó de latir. Al morir todos los herederos legítimos, Lorenzo reclamó la herencia de su padre, la cual se le entregó, y al principio estuvo dispuesto a sacar adelante el negocio que su padre inició y mantuvo en apogeo durante varias décadas, pero una propuesta proveniente del Inframundo haría que desistiera de sus planes, dejando todo en manos de representantes legales para dedicarse enteramente a su nuevo objetivo, uno que le prometía librar a la humanidad de un peligroso enemigo. Tras entregar el alma del hijo que engendró con la maga oscura sin mostrar ningún tipo de arrepentimiento o sentimiento de culpa, Lorenzo llamó la atención de Pleonax, un demonio de rango intermedio seguidor de Mammon que deseaba darse a notar ante su señor para así ganar su gracia y sobresalir entre los demás de su clase, llegando a ser un general de las legiones bajo el mando del príncipe representante de la avaricia. Pleonax ayudaba a cuanto mago oscuro invocara a un residente del Inframundo con la intención de aparecer en los comentarios que los secuaces del embaucador hicieran sobre el apoyo recibido para dañar a la humanidad, por lo que se le ocurrió utilizar a Lorenzo para conseguir un triunfo mayor. Pleonax llevaba analizando a Los Fabrizi, familia humana amiga de Los Barone, durante siglos. Al comprender que por medio de esos mortales podría llegar a la familia alfa de la manada más importante del mediterráneo, pensó en un plan que le permita poner a un humano que aún no sea un mago oscuro para atacar a los poderosos licántropos desde el núcleo de su organización. Con mentiras, Pleonax hizo creer a Lorenzo que, tras haber aceptado la ayuda de una maga oscura para vengar su sufrimiento y la muerte de su padre a manos de su indeseable madrastra y medios hermanos, la única manera de que se borre el pecado cometido, aunque haya sido culpable de cuestionables actos que marcaron su alma, era acabando con los licántropos que vivían ocultos entre los humanos de esa zona del mundo. Lorenzo, al ser un humano ignorante de los seres sobrenaturales, creyó que aquellas criaturas a las que se refería Pleonax eran seres desvirtuados como la humanidad los concebía por la desinformación difundida durante milenios por los vampiros y magos oscuros, así que aceptó participar en el plan del demonio creyendo que haría un bien a los suyos.
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