No esperaba que Bruce viniera a verme. El remordimiento se reflejaba claramente en su rostro. No dijo ni una palabra, pero yo me atreví a repetir las palabras que había pronunciado una hora antes, palabras que ni siquiera ahora me atrevo a escribir. Y las palabras que solía decir cuando yo obedecía, "Buena chica", me hablaban del placer que estaba por llegar. Bruce recompensaba mi petición con acciones que no puedo escribir, ni siquiera en mi diario. 1 de enero de 1973 1 de enero de 1973 Desperté al Año Nuevo con Bruce dormido a mi lado. Salí de la cama en silencio, dándome cuenta de que el regalo, el hogar, ya había creado unas exigencias a las que yo había cedido con inquietud. Me vestí, salí de la habitación, me puse un abrigo y salí de casa. Seguí caminando hasta que llegué a la pla

