Luego de mantener la comunicación con Aaron y con el resto de los lobos que formarían parte del ejército que conformaba, Eric regresó a la mansión Prescott. Su abuela Margaret lo abordó en el vestíbulo. —Al fin llegas, hijo. —¿Qué sucede? —Los ánimos están muy caldeados por aquí. —¿Qué pasa? —preguntó ceñudo, hasta ese momento no se había percatado que los guardias de los otros alfas no se hallaban a la vista. ¿Se habrían marchado todos? Margaret se aproximó a él para hablarle de forma confidencial. —Dicen que habrá una revuelta, que la r**a peligra. —La r**a peligra desde hace mucho tiempo y los líderes actuales, aun sabiendo lo que sucede, no actúan. —Oí que Lucian y Gianfranto se irán a Europa. Dejarán a sus manadas con el mínimo de protección, solo se llevaran a sus lobos y lo

