Brooke El cuerpo me temblaba de los nervios, estaba sentada en el sofá mientras Adam iba de un lado para otro diciendo cosas sin sentidos. Me limpie las mejillas húmedas. –Brooke, nosotros no podemos divorciarnos. Tú no lo entiendes, yo te amo y no sé vivir sin ti– se arrodillo delante de mí, yo estaba casi petrificada del susto. ¿Por qué Jack no llegaba? Él debería de haber venido por mí hace 20 minutos. Eso me estaba preocupado bastante. –Mírame cuando te hablo– me sostuvo con fuerza la mandíbula y me obligo a mirarlo – te estoy hablando, mírame. Te digo que te amo, que me perdones y así me tratas, pero no, tú no me perdonas, pones a nuestros hijos en mi contra, te acuestas con ese idiota y ahora piensas salir con mi mejor amigo– ¿Cómo diablos supo eso? El miedo creció en mi estómago.

