Annika - No quiero. - digo. - Ve. Si quieres hacerlo, pero no quieres admitirlo. - dice Aaron. Pongo mis ojos en blanco. - Eres muy fastidioso. Se encoje de hombros. - Tú me contrastaste. - Te veías más callado y sumiso tirado sobre el asfalto. - bromeo. Ríe. - Que chistosa. Ahora ve. - pone sus manos en mis hombros y me da un leve empujón hacía la puerta. - Si no lo haces, iré al ensayo usando prendas que no combinen. Lo apunto con el dedo. - Con eso no se bromea. - ¿Quién dijo que estaba bromeando? Suspiro. - Bien, bien. Lo haré. - Te espero en la habitación. - se da la vuelta y me deja sola. Vuelvo a suspirar. ¿Por qué diablos hago esto? Le hago mucho caso a este hombre. Toco la puerta, luego de unos minutos. Está se abre y me recibe Cameron. - Annika. - dice co

