Kaelyn no creía lo que acaba de escuchar, al igual que Chase que se fue directo al mini bar, y agarró la botella de tequila. —Necesito uno de estos y creo que ustedes también — Chase no dejaba de ver a su hija, quién seguía mirando a Andrew como si tuviera tres cabezas, pasaban los minutos y ella seguía sin decir nada. —Amor, por favor di algo. — Andrew no podía más con esa zozobra, estaba desesperado. —¿Qué has dicho? — él suspiró apunto de perder los estribos. —Kaelyn, cariño, escuchaste bien, y no creo que quieras que Andrew lo vuelva a repetir, vas hacer una madrastra hermosa — Kaelyn miró a su padre molesta, solo él era capaz de hacer chistes tan malos en momentos tan serios como este. Por su parte Andrew quiso reírse y darle la razón a su suegro, pero al ver la mirada de enoj

