Carol aún no sale de su alegría, de pronto su vida en Corea había pasado de ser monótona y sin color a convertirse en un completo dorama de esos que ve en casa pero dos semanas han pasado y algo le dice que hay algo que está pasando, Minguk no ha vuelto a contactarse con ella y por más que ella le escriba él no contesta, Eun Mi por otro lado a estado algo retraída la ultima semana y entre más vueltas a la conversación Jang Mi le dé esta se ha cerrado en banda.
Estaba terminando una de sus clases en el centro de aprendizaje cuando una llamada la tomó por sorpresa, el sonido de su teléfono la emocionó y al ver el nombre de Min Ah en la pantalla le dibujo una sonrisa en el rostro, después de todo Min Ah era otra de las personas que había estado desaparecida durante las últimas semanas o quizá un poco más, rápidamente contesta.
—Minnie, ¡Cuánto me alegra escucharte!¿está todo bien? — pregunta emocionada al ser casi dos semanas o más que no escucha de sus amigos, para ser sincera se ha sentido sola, había estado rodeada de personas y de pronto al mismo tiempo todas desaparecieron sin explicación alguna.
—Onnie, estoy bien, pero ¿estás bien tu? oppa no me dio muchos detalles pero me dijo que hablara contigo, ya que ahora está bastante ocupado en algunos asuntos familiares — explica
—Entiendo, no te preocupes, no tienes por qué darme explicaciones, entiendo que tu hermano es una persona ocupada, pero eso no quiere decir que no me preocupe sino escucho noticia alguna en dos semanas, estaba pesando mis opciones, ¿has sabido algo de Eun Mi? no he podido verla mucho estos días, se marchó hace unas semanas a una cita a ciegas que sus padres le organizaron y aunque ha estado en el hostal, es casi imposible hablar con ella, no sé qué hice mal — responde confundida y con lagrimas picándole en los ojos.
—Onnie, no tienes por qué sentirte mal, las familias ricas tienen unos protocolos aburridos que cohíben a sus descendientes de ser libres e independientes, siempre están amenazando con quitarnos la herencia o el apellido — ambas chicas ríen en medio de la conversación y así hasta que el animo es completamente diferente.
Unos minutos más tarde la llamada ha terminado y Jang Mi están su habitación del hostal viendo un nuevo capítulo de un dorama histórico, su cama repleta de dulces y botanas, mientras sus ojos están fijos en la pantalla, cuando era pequeña alguna vez estuvo en clases de teatro pero su familia decía que aquel mundo no era para ella, aunque sus maestros solían decir que era bastante buena en la actuación, aún había momentos en los que se preguntaba como sería su vida si hubiese continuado con su sueño de ser actriz, había tantas personas de su edad que habían logrado grandes cosas y ella, bueno, ella básicamente seguía dependiendo de su familia.
Un suspiro agobiado sale de sus labios y se concentra en las imágenes proyectadas en la pantalla del televisor.
[...]
폐하, 만수 무 강하 시옵소서 — las exclamaciones de las voces en la televisión la despertaron y justo en ese momento terminaba el capitulo y un anuncio comenzaba.
"Hola, somos NXT y te invitamos a disfrutar de lo maravilloso de nuestro país en este verano, TRAVEL KOREA!"
Aún en medio del sueño, Jang Mi no pudo reconocer a nadie en el anuncio suelta un profundo bostezo, y acomodando una almohada en el cabezal de la cama se sienta cómodamente para continuar viendo el programa.
Una joven cortesana, Hye-jin, de pie en un majestuoso jardín del palacio. El sonido de aves y el susurro del viento añaden una atmósfera tranquila. De repente, aparece el príncipe Joon-ho, vestido con su traje real. Hay una tensión palpable entre ellos.
Hye-jin: Bajando la cabeza, nerviosa 왕자님, 여기에 계셔서 영광입니다. (Wangja-nim, yeogi-e gyesyeoseo yeongwang-ibnida.)
(Su Alteza, es un honor tenerlo aquí.)
Príncipe Joon-ho: Mirándola intensamente 혜진, 나에게 더 이상 그렇게 말하지 마십시오. 우리는... 다른 사람들처럼 대화할 수 있습니까? (Hyejin, na-ege deo isang geuleohge malhaji masipsio. Ulilneun... daleun salamdeulcheoleom daehwa hal su issgeobnikka?)
(Hye-jin, por favor, no me hables así. ¿Podemos... hablar como personas normales?)
Hye-jin levanta la vista lentamente, sus ojos llenos de confusión y esperanza.
Hye-jin: Suavemente 왕자님... (Wangja-nim...)
(Su Alteza...)
El príncipe da un paso hacia ella, su expresión se suaviza.
Príncipe Joon-ho: Con voz cálida 저는 당신과 평범한 삶을 살고 싶습니다, 혜진. 하지만 우리의 신분 차이... (Jeoneun dangsin-gwa pyeongbeomhan salm-eul salgo sipseubnida, Hyejin. Hajiman uli-ui sinbun chai...)
(Quiero vivir una vida normal contigo, Hye-jin. Pero nuestra diferencia de estatus...)
Hye-jin da un paso atrás, sus ojos llenos de lágrimas.
Hye-jin: Con determinación 왕자님, 우리 사랑이 금지되더라도, 제 마음은 변하지 않을 겁니다. (Wangja-nim, uli salang-i geumjidoeeodo, je maeum-eun byeonhaji anh-eul geomnida.)
(Su Alteza, aunque nuestro amor esté prohibido, mis sentimientos no cambiarán.)
El príncipe Joon-ho la mira profundamente, y hay un momento de silencio lleno de significado.
Carol suspira nuevamente mientras toma un sorbo de su té caliente y sonríe ligeramente, perdida en sus pensamientos.
Existen esa clase de ocasiones en las que toda mujer desea un amor de dorama, un hombres dispuesto a arriesgarlo todo solo para estar con ella por amor, el problema es que el poder, la fama y el dinero no siempre son fáciles de soltar, después de todo como muchas personas suelen decir, de amor no se vive, el amor no paga tus cuentas o facturas y por supuesto el amor no puede darte de comer, tal vez y sólo tal vez, el amor es solo un nivel de la vida hecho para quienes más posibilidades tienen de superarlo.