Capítulo 3 La temperatura del vestíbulo descendió mientras apartaba la mirada de los hipnóticos ojos de su madre. Richard Sutherland volvió renqueando junto a su mujer. Sentí una opresión en el pecho mientras Jake me instaba a sentarnos en los asientos que nos habían asignado. ¿Qué le había ocurrido a ese amable anciano? ¿Por qué su pareja era tan misteriosa y distante? Eran tan distintos como la noche y el día. Alejé de mis pensamientos a la pareja. Estaba allí por Jake, no por ellos. No era problema mío y decidí dejar el tema. Fuera cual fuera el problema que madre e hijo tenían, no era algo en lo que yo tuviera que entrometerme ni involucrarme. Cerré los ojos y me esforcé por dejarlo de lado. Jake me apretó la mano. ―Ahora mismo vuelvo ―anunció antes de ir dándose aires a encontrar

